¿Y si el próximo feedback te lo da una IA?
Cómo incorporar IA al liderazgo sin perder de vista a quienes lideramos.
Esta semana tuvo lugar en Montevideo el Congreso de la Asociación de Gestión Humana del Uruguay (AGH), y varias de las charlas que se presentaron estuvieron enfocadas en los desafíos del liderazgo en un mundo atravesado por la inteligencia artificial. Y por supuesto, en qué se puede hacer desde el rol de Gestión Humana para acompañar a los líderes en este nuevo escenario.

Imagen creada con IA
La verdad es que la IA es un tema que no he tratado en este newsletter, quizás porque me gusta poner el foco en lo humano.
Sin embargo, el congreso me ayudó a ampliar la mirada en cuanto a que la era de la IA ya está acá. No es algo que vendrá dentro de unos años, ni una cuestión del futuro que podemos mirar y decidir cuando nos subimos, sino que ya forma parte de nuestro presente.
Uno de los expositores hizo referencia al futuro en una de sus charlas, y me quedó dando vueltas la idea de cuánto tiempo pasamos imaginando el futuro como algo que todavía no llegó, cuando quizás ya estamos viviendo en él.
También apareció un tema que, confieso que me produjo cierta incomodidad. Se habló de la inteligencia artificial ayudando a los líderes a tener conversaciones de desempeño. Y les juro que se me erizaron los pelos.
Por un momento me imaginé robots dándole feedback a los colaboradores y pensé: Cerrá y vamos!
Por suerte, al final de la ponencia, la expositora explicó que la idea no es sustituir las conversaciones de desempeño por chatbots que reemplacen al líder, sino utilizar la IA como una herramienta que le ayude a recopilar y organizar la información de las evaluaciones y le facilite la preparación y estructura de las conversaciones, poniendo foco en la importancia de mantener la conversación entre humanos.
Y ahí respiré, pero me quedó otra sensación dando vueltas.
Uno de mis trabajos con las áreas de Gestión Humana hace años era implantar sistemas de información de gestión humana y siempre recuerdo algo que me decían los líderes: “no me agregues más trabajo a todo el que ya tengo”.
Entonces la pregunta es: ¿Realmente estamos ayudando al liderazgo con la IA o, en algunos casos corremos el riesgo de agregarle más trabajo al líder?
Porque además de todo lo que ya tiene para hacer, ahora puede encontrarse teniendo que aprender a manejar nuevas herramientas, interpretar más información, alimentar sistemas, revisar lo que la IA propone y decidir qué sirve y qué no.
Entonces me surgió una pregunta que atravesó varias de las charlas del congreso:
¿La IA viene a liberar al líder para que pueda dedicar más tiempo a las personas o simplemente estamos agregando una nueva capa de complejidad a un rol que ya está bastante sobrecargado?
La verdad es que no tengo una respuesta para esto, quizás mi impresión está teñida de mis experiencias del pasado implantando sistemas, pero creo que es una de las preguntas que deberíamos hacernos antes de incorporar cualquier nueva tecnología al liderazgo.
Y sobre todo, si la tecnología termina quitándole tiempo al líder para conversar, escuchar, observar, acompañar y conocer a las personas, quizás estemos resolviendo un problema para crear otro.
Recomendaciones útiles
Como a mi me gusta que prevalezca lo humano ante todo, pero tampoco quiero negar la existencia de la IA, porque claramente llegó para quedarse, se me ocurrió armar un semáforo de la IA.
Una herramienta muy sencilla para preguntarnos cada vez que incorporamos IA a nuestro trabajo como líderes si esto nos acerca o nos aleja de las personas que estamos liderando.
VERDE - La IA me acerca a las personas
La uso para sacarme de encima tareas que me consumen tiempo y poder dedicar más tiempo a lo que realmente las personas necesitan de mí como conversar con ellas, escucharlas, acompañarlas y ayudarlas a alcanzar los objetivos del equipo.
AMARILLO - La IA me puede ayudar, pero no puede hacerlo por mí.
La IA me ayuda a ordenar información, preparar una conversación, encontrar alternativas que quizás no había considerado, pero el criterio, la decisión y sobre todo, el encuentro siguen siendo míos.
ROJO - La IA me aleja de las personas
Cuando empiezo a utilizarla para evitar conversaciones difíciles, reemplazar mi escucha, tomar decisiones que requieren conocer a una persona o decirle algo que debería ser capaz de decirle yo mismo, ahí es momento de frenar.
Aquí es muy útil preguntarse: ¿Para qué NO quiero utilizar la IA?
Y creo que lo más importante que me llevé del congreso fue reflexionar acerca de si lo que le estamos delegando a la IA nos permite estar más cerca o más lejos de las personas.
Mi historia con la tecnología
Algo ya adelanté de mi historia con la tecnología.
Cuando ingresé al Estado, uno de mis primeros trabajos fue implantar sistemas informáticos de Gestión Humana. En aquella época eran sistemas de presentismo (marcas de reloj) que comenzaban a incorporar la huella digital, y sistemas para recopilar información sobre retribuciones, que luego se utilizaban para realizar reportes y estadísticas sobre sueldos de la Administración Pública en Uruguay.
En el primer caso, el desafío era pasar de los relojes de tarjeta, que permitían que una persona marcara por otra, a sistemas de huella digital que evitaban la sustitución de identidad.
En el segundo, la situación era diferente porque no se sustituían los sistemas de liquidación de sueldos que ya utilizaban los funcionarios, sino que se les agregaba un nuevo paso: los liquidadores debían volcar la información de la liquidación a otro sistema, a través de un archivo txt.
Y acá ocurrió algo inesperado. A pesar de que pensábamos que el sistema de huella digital iba a ser el más resistido, terminó siendo más resistido el otro.
¿Por qué? Porque agregaba trabajo a un trabajo ya era, de por sí, tedioso y complicado como es la liquidación de sueldos.
Y por eso retomo aquí lo que planteaba al inicio de este número, la tecnología puede solucionar problemas, automatizar tareas y ayudarnos muchísimo. Pero también puede pasar que, en nuestro afán de incorporar lo nuevo, terminemos agregando capas de trabajo a procesos que ya son complejos
Y haciendo un paralelismo con mi historia, creo que con la IA vale la pena hacernos la misma pregunta:
¿Esto realmente está ayudando al líder a liderar mejor o simplemente le estamos agregando otra cosa que tiene que aprender, administrar y controlar?
Porque si la IA termina recargando al líder de información, sistemas y tareas que lo alejan de las personas, tal vez estemos perdiendo de vista el propósito fundamental del liderazgo que es guiar y acompañar a las personas a conseguir objetivos y desarrollarse.
Dejame en comentarios que pensas al respecto.
Frase célebre
“Primero damos forma a nuestras herramientas, y luego nuestras herramientas nos dan forma a nosotros.” Marshall McLuhan





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